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Colegio Nuestra Señora del Rosario

San José, modelo de paternidad

Hoy se celebra la vida de un hombre que aunque en los evangelios se menciona relativamente poco, fue muy importante en el desarrollo y crecimiento de Jesús, el paciente esposo de la Virgen María.

El Papa Francisco en su carta apostólica “Patris Corde” con motivo del 150º aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia universal. Comparte con nosotros, partiendo de los textos del Evangelio y de su experiencia de devoción personal, algunas de las características del Padre putativo de Nuestro Señor Jesucristo.

Con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como patrono de la Iglesia Universal

En medio de esta dificultad ocasionada por la pandemia, y el agite cotidiano, la mayoría de padres de familia se encuentran inmersos en sus trabajos, con un sin numero de preocupaciones, situaciones familiares y sociales, manifestando la impotencia de no poder compartir tiempo con quienes son los mas importantes, sus hijos, su esposa, en una palabra, su FAMILIA.

San José es ejemplo de esposo y de padre

Estoy convencido que puede ser, no solo un ejemplo a seguir por los creyentes, sino también por aquellos que no creen o pertenecen a otras confesiones; porque a la hora de ser padre, de ser familia, de ser iglesia, en todo “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”, como recordaba el Papa San Juan XXIII.

San José nos da ejemplo de escucha

Él escuchó en sueños aquello que el Padre Dios le pedía. Hoy en día la escucha es fundamental. La escucha es una puesta en práctica de la caridad. Para los creyentes es indispensable escuchar la Palabra de Dios que nos guía, nos orienta, nos ilumina; pero también lo es la escucha de la esposa y, por supuesto, de los hijos. El Papa Francisco subraya la necesidad de que los padres “pierdan el tiempo” jugando con sus hijos. Bien entrecomillado porque algo tan lleno de ternura, nunca es ni será una pérdida de tiempo. No sigamos con anemia de escucha.

San José nos da ejemplo de obediencia

San José nos da ejemplo de obediencia tanto en hacer aquello que Dios le pedía; como a la hora de dar ejemplo al Niño Jesús. A veces se escucha a algunos padres decir: “a mí no me gusta decir que soy padre de mi hijo, prefiero decir que soy su amigo”, esta frase es peligrosa porque al final ni se vive la realidad de la paternidad ni tampoco la de la amistad. Ser padre es una vocación particular que Dios da para hacer sentir a los hijos la cercanía, el amor, la misericordia, la ternura… del Padre Dios que camina con nosotros sus hijos. Obedecer también es poner en práctica la caridad.

San José nos da ejemplo de trabajador

Sabemos que su trabajo era el de carpintero. Ser padre trabajador con todos los valores que esta misión conlleva, es faro que ilumina la vida de los hijos. Ahora, quizás es más necesario que nunca, subrayar que el trabajo dignifica al hombre, que pone en práctica la creatividad, el sacrificio, la honradez… El ejemplo de San José nos lleva a apartarnos de la vida fácil, en el sentido de no engañar a los hijos pensando que la vida es pedir y recibir; sino que, mediante tu trabajo y tu sacrificio, te estás dignificando, estás siendo colaborador del Padre Dios en la obra de la creación. El ejemplo de trabajo de San José es un buen antídoto contra la pandemia del egoísmo. Trabajar con la vista puesta en la dignidad personal y el bien comunitario, también es una puesta en práctica de la caridad.

En estos puntos me he querido detener. Cuando contemplas y, a la vez, compartes la vida de la familia, la misión del padre, de la madre, de los hijos; descubres que algunos caminos actuales por donde discurren muchas familias, les conducen a la infelicidad o a no aceptarse cómo viven siendo padre, madre, hijo… como si nunca se hiciera bien. Todo barco necesita un faro que le guíe, todo avión necesita un radar que le acerque al aeropuerto, todo hombre y toda mujer necesita guías que le lleven a vivir la bendición de la familia y la vocación de padre, de madre o de hijos de una manera cercana, que sea capaz de devolver ilusión, entusiasmo, paz y alegría. Creo que, no hay mejor ejemplo que el del esposo de la Virgen María, el padre en la tierra del Niño Jesús, me refiero a San José, el Patrono de la Iglesia universal.

San José, patrono de la paternidad, patrono de los asuntos difíciles e imposibles, patrono universal de la Iglesia... ¡ruega por nosotros!